Deutschland y su conciencia ecológica

2 Jun

Desde que llegué a Berlín, ahora hace ya más de un año, no he dejado de ir descubriendo detalles que me demuestran por qué y cómo Alemania está a la cabeza en materia de conciencia ecológica. Y digo conciencia porque no solamente son las políticas ecológicas las que caracterizan a este país, sino que son las personas las que, a diferencia de en Spain (is different), creen en ello y lo llevan a la práctica. Sinceramente, desconozco las raíces del movimiento ecologista en Alemania (lo siento, no voy a hacer una búsqueda exhaustiva) pero he pensado en compartir algunas de las cosas que me han llamado la atención.

En primer lugar, y esto no es ninguna novedad, Frau Merkel, a pesar de ser de la CDU (para hacernos una idea, lo que sería el PP en España), se ha comprometido a cerrar todos los reactores nucleares antes del 2022, convirtiéndose así en la primera potencia industrial que renuncia a la energía atómica, supongo que cediendo a las fuertes presiones del movimiento antinuclear alemán, con una importante trayectoria desde los años 70 (aquí de nuevo me dedico a suponer, si alguien tiene correcciones o aportaciones, serán bienvenidas).

Por la parte que me toca, siempre he asociado el ecologismo al principio básico de “las tres erres”: reducir, reutilizar y reciclar. Aplaudo las iniciativas y leyes que, aunque un poco tarde, han llegado a España, como cobrar las bolsas de los supermercados o los nuevos sistemas de reciclaje, pero está claro que aún queda por aprender. Por ejemplo, la devolución de las botellas o los cascos, un hábito que en España se hacía hace años y que con la llegada del consumismo salvaje se ha perdido, es algo que en Alemania nunca se ha dejado de hacer. Así, todos los envases de cristal, algunos de plástico y las latas, tienen un “Pfand”, es decir, un dinero por el envase que se añade al precio del producto y que se devuelve al retornar el casco. El Pfand puede oscilar entre los 5 y los 25 céntimos, y curiosamente son las latas las que se llevan el premio (25 céntimos). Por supuesto, no todo el mundo las devuelve y es por ello que hay mucha gente que se dedica a recoger botellas por las zonas de ocio, los parques y los grandes eventos. Al no existir una ley “antibotellón” ésta se convierte en una tarea fácil, y al contrario de lo que podéis pensar, no solamente son gente sin recursos la que se dedica a ello, sino también gente joven que, carro de la compra en mano, se saca un dinerillo extra en grandes eventos o un domingo de buen tiempo en un parque.

Es precisamente en un gran evento, el Fusion Festival, que dura tres días, con camping y todas esas cosas, te entregan una bolsa de plástico con el ticket. Al acabar el festival, si devuelves la bolsa con basura… ¡bingo! Te devuelven 10 euros.

Y lo de reutilizar también se lleva, claro. De hecho, no sabría decir si es una moda en plan alternativa, simplemente sentido común o que l@s alemanes/as son un poco peseteros, que lo son. El caso es que, aquí, la venta de segunda mano es un verdadero negocio y no se limita solamente a los mercadillos de segunda mano (en los que también hay gente particular que vende sus cosas antes de mudarse), sino que eBay en Alemania funciona divinamente y se puede encontrar cosas a muy buen precio. Cuando me mudé y buscaba una cama, descubrí que hay gente que incluso te regala su cama vieja con la única condición de que vayas, la desmontes y te la lleves. También están las tiendas de segunda mano de turcos, que tienen tantas cosas que ni ellos saben lo que tienen. Y que conste que no es ninguna vergüenza para una familia comprar de segunda mano la ropa para l@s niñ@s o un sofá para su nuevo hogar, cosa que me da que en Spain aún tenemos que superar.

El caso del transporte tampoco es ninguna sorpresa. En Berlín muchísima gente va en bici. Prueba (un poco macabra) de ello es que los datos de accidentes con bicis se recuentan a final de año y se comparan con los de años anteriores, al estilo DGT. El metro, en cambio, es muy caro. Pero tiene truco: estudiantes, jubilados, parados, etc. tienen muy buenos descuentos. Una muy buena alternativa de transporte a lo largo de todo el país es el Mitfahrengelegenheit. Con más de 3.700.000 personas registradas, esta página web pone en contacto a gente que viaja en un coche con plazas libres de una ciudad a otra con gente interesada en hacer el mismo trayecto y pagar la mitad de la gasolina. Mucha gente joven lo utiliza y hasta donde yo sé, funciona bastante bien.

Por último, donde evidentemente se nota la conciencia ecológica es en el supermercado. Por poner tres ejemplos, la lejía, que en España casi se bebe, aquí cuesta 3 euros, y es difícil encontrar tampones con aplicador (lo sé, relacionar esto con el ecologismo es arriesgado, pero es mi teoría, y como es mi blog escribo lo que quiero). Y por último, está prohibido en Alemania hacer foie o paté. Si os preguntáis por qué, buscad en Internet cómo se hace…

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2 comentarios to “Deutschland y su conciencia ecológica”

  1. Danielín junio 2, 2012 a 9:06 pm #

    Me ha gustado mucho el post, así como esta parte de la cultura alemana / nórdica que tanto hecho de menos en España. Pero ahora no te nos vuelvas eco-talibán 😉

    Besines

  2. meritxellvidalb junio 10, 2012 a 3:14 pm #

    A mi també m’ha agradat, com ja era d’esperar oi?, el teu post. No perdo l’esperança i sé que a poc a poc des de la península també començarem iniciatives que estiguin a favor del medi ambient i no de les butxaques consumistes 🙂

    Un beset!

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